portugal

Alentejo, paraíso del surf

Alejada del bullicio del Algarve, la región portuguesa del Alentejo ofrece todo lo que un surfista puede desear: precios asequibles, una gastronomía exquisita y cientos de kilómetros de costa virgen donde no hace falta competir por coger la próxima ola. Me subo a la furgoneta con tres surfistas locales para recorrer algunas de las playas y pueblos más famosas de esta zona del sur de Lisboa, un edén aún desconocido para el turismo de masas adonde acuden cada año surfistas de todo el mundo en busca de buenas olas y un ambiente relajado. Fabio Matías, André Teixeira y Felipe Vilanova viven del surf y conocen esta costa como la palma de su mano. Ellos me abren las puertas del Alentejo, un paraíso dentro y fuera del agua. (+)

Bendita saudade

Fiel a su perenne carácter melancólico, Oporto respira apacible entre copas de vino, tradición y poca o ninguna prisa por alcanzar una falsa modernidad. El Duero besa hoy sus orilla igual que lo hacía en tiempos de los griegos, moldeando un espíritu abocado sin remedio a vivir sin obsesiones. El lienzo de esta hermosa ciudad lo ocupan el queso y el vino de las terrazas del barrio de la Ribeira, las bodegas inglesas de Vilanova de Gaia -su hermana al otro lado del río-, locales históricos como el Café Majestic o el Guarany, la librería Lello o el Palacio da Bolsa. El viejo tranvía sobrevive como puede -pero sobrevive- mientras la apuesta por el arte encuentra su lugar en la Casa do Música o la Fundación Serralves. Parece que nada ocurre, que la humedad del río tiñe todo de saudade, la melancolía portuguesa. Y es posible que así sea. Pero, en cualquier caso, bendita saudade. (+)