deporte

Jackson Martínez

Jackson Arley Martínez Valencia soñaba de pequeño que era baloncestista. En algún momento, sin embargo, el fútbol se cruzó en su vida y surgió el flechazo. Empezó pateando las cabezas de las muñecas de su hermana y ha terminado convirtiéndose en el máximo goleador colombiano en la historia de la Champions League. Juega en el Oporto de Julen Lopetegui, donde su idilio con el gol va viento en popa. Él agradece su éxito a Dios.

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Revista Bocas (hard copy)  February, 2015  PDF

 

Alentejo, paraíso del surf

Alejada del bullicio del Algarve, la región portuguesa del Alentejo ofrece todo lo que un surfista puede desear: precios asequibles, una gastronomía exquisita y cientos de kilómetros de costa virgen donde no hace falta competir por coger la próxima ola. Me subo a la furgoneta con tres surfistas locales para recorrer algunas de las playas y pueblos más famosas de esta zona del sur de Lisboa, un edén aún desconocido para el turismo de masas adonde acuden cada año surfistas de todo el mundo en busca de buenas olas y un ambiente relajado. Fabio Matías, André Teixeira y Felipe Vilanova viven del surf y conocen esta costa como la palma de su mano. Ellos me abren las puertas del Alentejo, un paraíso dentro y fuera del agua. (+)

Golf de adoquín y asfalto

Como en las buenas historias del rock, esta también empezó en el cuarto de un hotel y con demasiadas cervezas de por medio. Corría el año 1992 y Tolsten Schilling trabajaba para una cadena de televisión montando estudios en eventos deportivos, o lo que es lo mismo, viajes alrededor del mundo, un par de días para hacer la instalación y 10 días de asueto con mucho mucho tiempo libre.

Durante uno de esos viajes, Tolsten y tres colegas decidieron matar las horas echando una partida en el mini golf del hotel. Era la primera vez que agarraban un palo de golf y obviamente la cosa se les fue de las manos desde el minuto uno. Al rato estaban dando bolazos dentro de la habitación. Resultado final: 78 sobre par y varios agujeros en el techo. La nueva modalidad causó furor entre la troupe y las partidas nocturnas se fueron sucediendo durante una buena temporada (con las consiguientes consecuencias para el mobiliario de varios establecimientos). Cansado de andar pidiendo perdón a conserjes y directores de hotel, este bonachón hamburgués con pinta de motero empedernido decidió dejar su trabajo para dar rienda suelta a su nueva afición golfística, pero en lugares que entrañaran menos riesgos. La primera opción (hacerse socios de un club de golf) se descartó de inmediato. Pasaron directamente a la segunda: jugar en plena calle.

De aquellas primeras ‘quedadas’ en las que se juntaban cuatro o cinco amigos para echar unas cervezas con la excusa del golf urbano se ha pasado en 20 años a una comunidad llamada Natural Born Golfers (NBG) que cuenta con cerca de 200.000 miembros y cuyo éxito ha forzado a Tolsten y compañía a dejar de anunciar a través de su página de Facebook el lugar donde se reúnen cada domingo. “Hoy ya no podemos hacer eso”, explica Tolsten. “Un día se nos presentaron 200 personas y es imposible gestionar un grupo tan grande. Ahora optamos por concretar entre los amigos de siempre y dejar que cada uno traiga a dos o tres más”. El propio Tolsten se encarga de impartir las nociones básicas para principiantes (¡ojo! hablamos de un tipo que jamás ha tomado una clase de golf), con el objetivo de que el ‘swing’ sea lo más digno posible. “Yo no soy profesional. De hecho, en mi vida he pisado un campo. Sólo explico algunos movimientos básicos y ya está. Si lo que quieres es mejorar… contrata a un profesor particular”.

Puede que sea el aire underground y rockero, o quizás la sensación de estar haciendo algo en un lugar donde no se supone que debes hacerlo. El caso es que hay codazos en Berlín por juntarse con los NBG y golpear bolas desde azoteas y callejones a hoyos imaginarios. Conscientes de la inquietud de sus seguidores, cada cierto tiempo organizan eventos multitudinarios esponsorizados. Los llaman Community Events y a diferencia de las salidas espontáneas de los domingos, aquí la organización adquiere un nivel superior. Se alquilan azoteas, se pagan los pertinentes permisos al ayuntamiento y se abre la participación a 40 miembros de NBG elegidos por sorteo más otros 10 de fuera de la comunidad. Máximo, 50 jugadores. Ni uno más ni uno menos.

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Cuentan con unos lista de 10 lugares ideales en la ciudad para juntarse. Todos ellos son de fácil acceso (la mayoría se desplaza en bici) y con una concentración baja de transeúntes. Algo esencial para evitar sustos. “No podemos jugar en lugares con mucha gente, pero en Berlín hemos encontrado muchas áreas vacías, con pocos viandantes incluso en los meses de verano. De todas maneras -aclara Tolsten- cuando pasa alguien y tú estás a punto de golpear, te paras, esperas y luego sigues”. Cuando la actividad es elevada en la zona, se opta por usar bolas blandas. “De todas maneras, jamás hemos tenido un accidente en 22 años. Lo más grave, algún cristal roto. De hecho, cuando la gente nos ve golpeando suele acercarse a preguntar e incluso se anima a coger el palo”. El éxito es tremendo. Y aunque no son la única organización que practica el golf urbano en Berlín, sí son los más veteranos y numerosos. Su capacidad organizativa ha hecho que muchas empresas contraten sus servicios para amenizar todo tipo de eventos privados (20 al año, aproximadamente), con montajes de hoyos surrealistas, como por ejemplo recrear una sala de estar con sofá, mesa y televisor, colocarla sobre una plataforma flotante, anclarla en medio del río y hacer que los participantes acertaran a romper la pantalla de la tele desde una azotea de un hotel. Ese es el nivel. (Por cierto, pasaron 4 horas hasta que alguien logró golpearla).

¿Y qué hay de las reglas cuando se trata de golpear libremente por la ciudad? Tolsten lo deja clarito desde el principio: “no hay”. Se reúnen en el sitio acordado, abren las primeras botellas de cerveza, un poco de música y echan un vistazo a posibles objetivos (el pie de una grúa, por ejemplo). Y a partir de ahí se van moviendo como si estuvieran en un campo de golf, siguiendo la senda de su bola y caiga donde caiga. “En realidad, se trata de pasar un buen rato. Jamás contamos cuántos golpes damos. Aquí nadie quiere conocer cuál es tu marca o si eres el mejor. ¿A quién le interesa eso?”.

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LING magazine (hard copy) June, 2014 PDF

Jorge Valdano

Parece que ya, por fin, los intelectuales le han perdido el miedo al fútbol. Hablar y escribir sobre el deporte Rey ya no es tabú. Al contrario. Demuestra cintura. Jorge Valdano se adelantó a eso. Desde que colgó las botas de manera apresurada habla de la vida a través del fútbol y viceversa. Y lo hace como el que tiene que convencer a la chica de la barra: eligiendo las palabras, rumiando respuestas, desplegando conocimientos. Si García Márquez, Borges y Eduardo Galeano fallan, siempre aparece la mano de Dios.

“La cultura se ha hecho más amplia y ha integrado las emociones a su ámbito. Por ese agujero entró el fútbol.”Jorge Valdano

 

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Revista Bocas (hard copy)  February, 2014  PDF