Síntesis en bronce, granito y hierro

Vigeland Park

Al oeste de la ciudad de Oslo, en el Vigeland Park, 200 esculturas de bronce, granito y hierro habitan impasibles a los pronósticos del hombre del tiempo. Simplemente les da igual. Fueron creadas para transmitirnos los sinsabores de la vida y algunas de las pequeñas satisfacciones que endulzan nuestra existencia. El capricho de las nubes no afectan un ápice al mensaje que el escultor noruego Gustav Vigeland encapsuló bajo la piel de estos niños, hombres, mujeres y ancianos, cuya expresión desgrana sin tapujos momentos vitales de cualquier humano: desde el nacimiento hasta el primer amor, desde la creación de una familia hasta la vejez. Los rostros de estos seres vivos hablan sin sonidos. En sus gestos y muecas se filtran palabras como cariño, ira, apatía, felicidad, auxilio, compasión.

Vigeland dedicó toda su vida a dar forma a esta idea. Hoy, su obra –completada en 1949– es una de las más visitadas en la capital de Noruega. (+)

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